Nombre común: Almez
Nombre botánico: Celtis Australis
Características:
El Celtis australis, comúnmente conocido como almez, es un árbol caducifolio perteneciente a la familia Cannabaceae, nativo del sur de Europa, norte de África y suroeste de Asia. Es apreciado por su resistencia, adaptabilidad y valor ornamental, lo que lo convierte en una opción popular para paisajismo urbano y rural.
Una de las características más distintivas del almez es su forma de crecimiento amplia y redondeada, con ramas extendidas y una copa densa. Alcanza alturas moderadas de 10 a 20 metros, con un tronco rugoso y de color grisáceo que
adquiere un aspecto más retorcido con la edad. Sus hojas son simples, alternas y de forma ovalada, de color verde oscuro en el verano y amarillo dorado en el otoño antes
de caer.
En cuanto a su cultivo, el Celtis australis es un árbol versátil y de fácil cuidado que se adapta a una variedad de condiciones de suelo y exposiciones a la luz.
Prefiere suelos bien drenados y fértiles,
pero puede tolerar suelos pobres y compactados, así como la sequía y la salinidad moderada. Se desarrolla mejor a pleno sol, pero también puede crecer en áreas parcialmente sombreadas.
Este árbol es relativamente resistente a plagas y enfermedades, aunque puede ser susceptible al ataque de áfidos, cochinillas y escarabajos perforadores de madera. El control de estas plagas se puede lograr mediante la poda de ramas infestadas, la aplicación de insecticidas y el fomento de la presencia de insectos depredadores.
Además, el almíbar puede ser podado para controlar su tamaño y forma, así como para eliminar ramas muertas o enfermas .
El almez tiene una larga historia de uso humano, tanto como árbol ornamental como por su madera resistente y duradera. En la antigüedad, su madera se utilizaba para la construcción de muebles, instrumentos musicales y herramientas agrícolas. En la actualidad, se valora
por su uso en ebanistería, carpintería y talla de madera.
En resumen, el Celtis australis es un árbol encantador y versátil que proporciona belleza, sombra y refugio en una variedad de entornos paisajísticos. Su resistencia, adaptabilidad y valor ecológico lo convierten en una opción valiosa para jardines, parques urbanos, alineaciones de calles y proyectos de reforestación. Además, su importancia cultural e histórica añade un atractivo adicional a su cultivo y conservación.
Fuente:
Food and Agriculture Organization of the United Nations




























